Las aerolíneas no se se preocupan por tu comodidad al volar. Su objetivo es meter más líneas de
asientos
en el avión para así obtener mayores beneficios. Sin embargo, un nuevo diseño de los asientos propone solucionar una de las situaciones más molestas de volar: sentarse en el asiento de en medio.
El Sukhoi Su-27 es uno de los principles aviones de combate del ejército ruso, considerado por muchos como uno de
los mejores cazas de todos los tiempos.
Durante estos ejercicios en una base aérea de Ucrania, el que aparece en el vídeo consigue volar tan a ras del suelo que por poco no se lleva a una persona por delante.
Foto:
Luke Lai
/ Flickr, bajo licencia Creative Commons
El aire de un avión puede ser tan limpio como el de un hospital, pero eso no aplica necesariamente a las superficies de cabina. Como todo lugar por el que pasan cientos de personas cada día, los aviones son focos de gérmenes y bacterias, pero ¿cuáles son las superficies más sucias?
El Messerschmitt Bf 109E era un estilizado caza alemán de la Segunda Guerra Mundial. Al igual que muchos otros aviones militares de su época, tenía sus ametralladoras montadas en el morro, justo detrás de la hélice. ¿Cómo podía disparar sin hacer pedazos su propio motor?
El Concorde fue uno de los
aviones
más míticos jamás creado por el hombre. Durante 27 años voló a una gran velocidad de un continente a otro. Pero Boom Technology presentó un avión supersónico que puede viajar 12.000 Kilómetros en 3.5 horas. Su nombre es “Baby Boom” y puede ser el sucesor del Concorde que esperábamos.
Hay una creencia común de que al viajar en
avión
es más fácil que te
enfermes
o contagies de un virus como la gripe común, por el hecho de estar en un tubo de metal encerrado con docenas de personas y no tener ventilación. Pero la realidad es que los aviones están preparados para esto. El aire del avión no tiene la culpa de que te hayas enfermado.
Es cierto, al ir encerrado en un avión durante horas puedes notar una enorme cantidad de olores (comenzando por el del mismo avión) y para muchos se siente como si estuvieran encerrados en un cilindro hermético lleno de bacterias y microorganismos gracias a los otros pasajeros. La tos de alguien en el fondo del avión, el estornudo de otro al frente y el bostezo del que está a tu lado te pone paranoico, y es comprensible.
Pero la realidad es que los aviones son extremadamente cuidados con el sistema encargado del aire que respiran sus pasajeros, tanto así que utilizan los mismos filtros que vemos en hospitales y salas de cirugía.
Así está compuesto el filtro HEPA que usan los aviones para limpiar el aire de la cabina. (vía Wikimedia Commons).
Es falso que todo el aire de la cabina se mantiene durante todo el viaje. Los aviones reciclan solo un 50% del aire en su interior y el resto llega desde los compresores de los motores (esto simula la ventilación tradicional). Por otro lado, el aire que reciclan no sencillamente mantiene un ciclo de bacterias volando a tu alrededor, sino que como explican desde
SciShow
los aviones usan un tipo de filtro llamado “HEPA” (filtro de partículas de alta eficiencia), el cual es el mismo tipo que usan en salas de operaciones. Estos filtros son tan precisos que pueden limpiar hasta un 99.97% del aire de partículas microscópicas.
Además el aire circula dentro de la cabina de una forma que evita que respires aire que viene de otra parte del avión, por lo que si escuchas estornudar a alguien 10 filas detrás de ti, esos microbios no llegarán a ti.
Por supuesto, si el que estornuda está a tu lado es mucho más probable que te contagies, pero el avión no tendrá la culpa. [vía
SciShow
]
Los neumáticos de un avión golpean el asfalto a 200 kilómetros por hora y soportan el peso de un edificio. Ocurre una y otra vez, decenas de miles de veces al día; sin embargo, es raro oír hablar de un reventón. ¿Por qué no explotan las ruedas de los aviones al impactar contra la pista de aterrizaje?
Cuando pensamos en la seguridad de un avión, pocas veces nos acordamos de las ruedas —y eso que de ruedas van sobrados. Un Boeing 777 reparte su peso entre 14 neumáticos, un Airbus A380 tiene 22 ruedas y el enorme Antonov An-225, el avión de carga más grande del mundo, lleva 32. Cada goma cuenta con una vida útil de hasta 500 aterrizajes y soporta una carga de 38 toneladas.
Durante los primeros instantes tras el aterrizaje, los neumáticos patinan por el suelo hasta que su velocidad de rotación coincide con la velocidad del avión. La fricción genera ese sonido estridente y desprende el humo que solemos ver en los aterrizajes. En tan solo tres segundos, las ruedas pasan de 0 a 200 km/h y de temperaturas gélidas a 100 ºC. Las ruedas de un coche no podrían soportar un cambio tan brusco, se incendiarían o explotarían. ¿Qué ocurre en un avión?
A diferencia de los coches, los neumáticos de los aviones no tienen cámara de aire. Van rellenos de nitrógeno seco, que no arde ni se congela con las bajísimas temperaturas que puede alcanzar la aeronave a 10.000 metros de altitud. Es un gas inerte, muy poco reactivo gracias a sus fuertes moléculas de enlace triple. Aparte es un excelente compensador de presión. Las ruedas se inflan hasta alcanzar los 14 bares, aproximadamente seis veces la presión de un coche.
Imagen: Michelin
Los neumáticos se fabrican en nailon o, más recientemente, en aramida. Llevan un dibujo sencillo, pues la brusquedad de los aterrizajes destruiría los patrones de bloqueo que vemos normalmente en las ruedas de los coches. Las múltiples capas entre la cubierta y la llanta aumentan la resistencia de la rueda a la presión y a la carga. Los fabricantes ponen a prueba sus diseños con simulaciones por ordenador y tests de resistencia llevados al límite.
Como todo en la aviación, los neumáticos deben cumplir con normas muy específicas. Por ejemplo, tienen que soportar cuatro veces su presión nominal durante al menos tres segundos. Es muy difícil que fallen aunque estén demasiado inflados. El calor es la principal causa de desgaste, y la razón por la que hay que reemplazarlos una media de siete veces durante la vida útil de la aeronave. [
WIRED
]