Aspecto probable del Hatzegopteryx. Ilustración: Mark Witton
Una cigüeña actual mide unos 2m de envergadura y 125cm de alto. Ahora imagina una cigüeña cuyas alas medían 12 metros de punta punta y cuya cabeza de 3m de largo era tan fuerte que le permitía cazar dinosaurios del tamaño de caballos. Ese monstruo alado existió, y se llamaba
Hatzegopteryx.
Jamie Hiscock es un tipo con suerte. Él y su hermano suelen recorrer la costa de Sussex en busca de ejemplares para su colección. Los Hiscock ya tienen en su haber la primera tela de araña fosilizada del mundo. Ahora han encontrado algo que se creía imposible: un cerebro de dinosaurio.
Hace 66 millones de años, un meteorito causó la extinción masiva de los dinosaurios y tres cuartas partes de la vida vegetal y animal de la Tierra. Cayó en la península de Yucatán, dejando hasta nuestros días una huella de 180 kilómetros de diámetro que conocemos como el cráter de Chicxulub.
Chicxulub fue descubierto en 1970 por tres geofísicos que buscaban yacimientos de petróleo. Sabemos que está bien preservado, pero la mitad del cráter se encuentra sumergida por el Golfo de México y la otra mitad está enterrada bajo un kilómetro de roca, barro, arena y agua. Si quieres estudiarlo directamente, tienes que perforarlo —
y eso cuesta dinero
.