En una plaza de la ciudad de Berna, Suiza, se encuentra una estatua que durante casi 500 años ha aterrorizado a los niños. Su nombre es Kindlifresserbrunnen, la Fuente del Devorador de Niños, y nadie sabe con certeza por qué está allí.
Fue elaborada por el escultor suizo Hans Gieng entre los años 1545 y 1546. Aunque es una de las fuentes más antiguas de la ciudad nadie está seguro qué significa o a quién representa.